martes, 22 de septiembre de 2015

Los volantines

Mi primer viaje a Chile, hace nueve años ya fue para coincidir con las Fiestas Patrias. Fuimos con mi mujer a Papudo y allí descubrí estas fiestas. Uno de los días fuimos al campo y me llamó la atención cómo ella y mi cuñada se afanaban por volar un cometa, o volantín como le decían ellas. Intentaron entusiasmarme pero no podía entender cómo les podía apasionar algo que a mí dejó de interesarme en mi infancia. Desde mi cómoda posición observé como lucharon contra y a favor del viento, como tiraban bruscamente del cordel para que el volantín ascendiese (maniobra que ni entendí ni entiendo, pero que de vez en cuando les funcionaba) y cómo me mostraban orgullosas que la hacían volar.
Volantines, foto de Yerson O

En Chile es común volar volantines durante las Fiestas Patrias. Los jóvenes y adultos nostálgicos se empeñan en este juego. Este año, que no hemos podido estar allí, pude ver como un “soprimo” publicaba orgulloso en twitter un cielo con un punto en medio – he tenido que usar el zoom para captar el volantín, decía – y no hay año que no lea a alguien recordar que está prohibido el hilo curado – impregnar de cristales u otro material cortante el hilo para cortar el de otras cometas -.

De hecho, la pasión es tal que hace algo más de un año, en una playa valenciana mi mujer vio una tienda con cometas y compró una para nuestra hija. A mí me parecía muy pronto, Sofía aún no había cumplido 3 años, pero mi mujer insistió en que le encantaría. Tras cinco minutos en los que mi mujer le enseñaba como manejarla, mi hija volvió a sus quehaceres apropiados por su edad – jugar con la arena, el agua, las palas y los cubos (baldes) – y mi mujer siguió a lo suyo.

Tras una hora aproximadamente mi hija volvió a pedir a su madre que le prestara la cometa “sí, sí, hija”. Pero esa afirmación es como la que se hace cuando te encuentras un vecino en el ascensor y te confirma que hace viento “sí, sí” o te cuenta que en estos momentos ve un ejército de hipopótamos rosas bailando ballet “sí, sí, claro”. Vamos, que le tuve que decir a mi mujer que la niña llevaba un minuto pidiendo que le devolviera SU cometa.

Ahora, antes de cualquier excursión a la playa, mi mujer recuerda que debemos echar la cometa a la maleta y me si recuerdo lo bien que se lo pasó la niña su primera vez con la cometa. “Sí, sí, claro”.

Por lo visto viene de lejos, se dice que Ambrosio O’Higgins era un apasionado de este juego y que hay leyes en Santiago de 1795 que tipifican como delito con pena de prisión causar daños con los volantines. Cosa fina.

Es curioso que la fecha en la que en Chile este juego empieza a hacer furor, aunque no se sabe con exactitud, coincide con su extensión por Europa, por lo que no está muy claro si la cometa entró en América proveniente del Imperio o directamente de algún viajero con procedencia asiática. Esto podría explicar por qué el juego no tiene el mismo nombre en España y otras geografías.
 
Quintana, Antonio. Niños elevando volantines .
Disponible en Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile.
Accedido en 22/9/2015.
Zorobabel Rodríguez comenta en 1875 algunos términos relacionados
Volantin.

            En Colombia volantín se usa por volteta o voltereta. Entre nosotros por cometa.
«Pero no me gustaria que los gobiernos, tomando a la letra la ficcion de la cometa, trataran a los ciudadanos, esto es, a seres racionales i dueños de sis acciones como a pandorgas i quisieran manejarlos con un hilo, cual los muchachos a sus volantines.»
(M.L. Amunátegui. – Juicio de las Poesías de don Andres Bello)

Dar la Alargada.

            En el juego del volantin, soltar el hilo para que los mas grandes i encumbrados se pongan al alcance de los mas bajos i chicos: «Tú eres mui cobarde, continuó María: échale comision sin miedo i dále la alargada, que si pierdes te daré yo dos carretillas de hilo i ademas prometo hacerte otro volantin mas grande; pero si de puro cobarde te lo llevan, no te daré nada ni te pintaré mas volantines»
(Z. Rodriguez – Loco Esutaquio)

Comision.

            Echan o hacen o enredan comision en el juego de volantines los que en altura se enredan del hilo por ver cuál tumba o se lleva a su enemigo.
«Mas alegre, pero siempre sobresaltadi, jugaba una tarde al volantin. Yo sujetaba el mio desde el patio de casa, i otros, desde la calle, trataban de enredar con él comisión. »
(Z. Rodriguez – Loco Esutaquio)



En Chile, aparte del volantín hay otros términos específicos según el tipo de la cometa, la ñecla, el chonchón – por similitud con un pájaro de mismo nombre, también conocido como cucurucha y combucho, el pavito, los chupetes, la condenada, la pandorga, la colcocha, el barrilete, el globo o bola, la pera, la estrella, el jote, el pavo o el águila. Se describen, junto con la historia de este juego en Juegos y alegrías coloniales en Chile (1947) de Eugenio Pereira Salas. Está disponible en la web de Memoria chilena.

4 comentarios:

  1. Fascinante que un allegado a Chile se fije en lo que nosotros los chilenos ya dejamos atras.Estoy en Alemania,y el domingo pasado asisti a un campo en donde se desarrollaba una actividad con "volantines"asi entre comillas,porque habia todo tipo de figuras en el aire,y la gente disfrutaba ver estos artilugios danzando en el aire.Yo me crie con los volantines,sobretodo en Septiembre,el que los elevaba era mi hermano,igual lo disfrute,tal como disfrute esta historia.

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    1. Gracias por las lindas palabras. Bueno, como extranjero uno tiende a fijarse en las cosas diferentes del país que lo recibe, palabras, costumbres... los volantines me llamaron bastante la atención

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  2. Nosotros en Argentina le llamamos barriletes.

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    1. Gracias, turbo. En España existe la creencia de que a Maradona le llamaron barrilete cósmico por gordito, porque no conocemos esa acepción. Ya tienes una anécdota que contar a los gallegos que conozcas :)

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