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jueves, 22 de enero de 2015

Huaso chileno

Empieza el Festival del Huaso de Olmué, y me doy cuenta de que en dos años y medio de blog todavía no le he dedicado unas líneas a este chilenismo. Me pongo a reparar inmediatamente este error.
Huaso. Imagen de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Atracar

Tenía otros planes para el blog pero hay veces que dos hechos aislados y completamente independientes alteran tus planes, dos hechos que, sin el otro, probablemente no me hubiesen hecho salirme de mi ruta bloguística (toma palabro que me acabo de inventar) hoy.

lunes, 25 de agosto de 2014

Ampolleta, bombilla y pajita

Hace un par de semanas me aproveché de las publicaciones de dos compatriotas en Chile para iniciar la actividad tras un receso estival y escribí Palabras robadas. Ahora que ya estoy de nuevo activo he decidido revisar las palabras de las que hablaban mis compañeros y comentarlas.
Bombilla o ampolleta eléctrica
Foto de Francisco González

lunes, 27 de enero de 2014

Mote con huesillos

Mientras en Madrid sopla un viento helado y me repongo con unas lentejitas con chorizo recuerdo mis recientes vacaciones en Chile, el verano, el calor y… el mote con huesillos.

Un rico mote con huesillos

martes, 21 de enero de 2014

El roto chileno

Ayer se celebró el Día del Roto Chileno, conmemorando la Batalla de Yungay. Una buena excusa para volver a revitalizar el blog. Profundizaremos en los orígenes y las connotaciones del término roto.

Fiesta del roto chileno de 2014, tomada por Karin Encina
Para empezar hay que señalar que “roto” no es en sí un chilenismo, como ya apuntó Zorobabel Rodríguez en su Diccionario de chilenismos (1875):

Esta palabra no es propiamente un chilenismo, porque una de sus acepciones castizas es andrajoso, zarrapastroso.
Téngase, sí, como una peculiaridad de nuestro uso el servirnos de aquella voz para designar a la jente de última clase, a la misma cuyos individuos son llamados cholos en el Perú, i léperos en Méjico.
Y efectivamente la RAE hoy recoge varias acepciones, siendo las primera referida a lo andrajoso y sin circunscribir la definición a Chile. Sí que recoge como de uso exclusivo de Chile a la acepción de mal educado y modales groseros.

Sin embargo no recuerdo haber usado nunca el término roto para hablar de alguien con ropas rotas o andrajosas en España. Sí se usaba en otras épocas, pero al menos en mi entorno, hoy en día no se usa. No así en Chile que se usa con diferentes connotaciones. Con desprecio, se usa para una persona mal educada o sin conocimiento de las normas de etiqueta, de origen pobre y marginal. Con respeto e incluso orgullo, para definir al chileno urbano medio, al que guarda la idiosincrasia chilena, el que se enfrenta y supera las dificultades de la vida, tira tallas y es cercano.

El origen de la popularización del término es discutido. Según Nicolás Palacios expuso en Raza Chilena (1904) se originó en la primera expedición de los españoles al sur de Atacama, de la que los exploradores volvieron a duras penas:
Roto, apodo nacional chileno. Fué aplicado a los conquistadores desde los primeros tiempos. Sólo hoy se aplica a la clase pobre, y esto sólo por algunos chilenos.
El lexicógrafo Manuel Antonio Román coincide con Salinas y apoya su teoría, apuntando en su Diccionario de Chilenismos y de otras voces y locuciones viciosas (1901):
Desde los primeros cronistas puede verse que hablan de los conquistadores como hombres pobrísimos de traje, y algunos autores anotan la palabra roto para expresar aquella escasez de indumentaria. La palabra debía, por tanto, ser común en el lenguaje corriente de aquellos tiempos. Aislados de todo centro de recursos por el mar, la cordillera y el desierto, aquellos hombres que, cuando no peleaban, se veían obligados a vivir con la barba sobre el hombro
[...]
Del Perú venían las armas y la ropa, al Perú enviaban de continuo los gobernadores de Chile tos bélicos, hombres y género para sus trajes, los tres elementos que más consumo tenían en este reino. Creo, por tanto, que fué en aquel país, donde sus pobladores de origen europeo eran ya elegantes, donde se propagó primero ese calificativo aplicado a los soldados de la guerra de Arauco, y del Perú pasó a las demás colonias españolas de América; no en el sentido de pobre de dinero, puesto que aquellos enviados llevaban de recomendación a la corte de los virreyes algunas talegas de pepitas de oro, ni menos en el sentido de gente de la última esfera, ya que allí era bien conocida la nobleza de tales guerreros. Roto era sinónimo de militar de la guerra de Chile, y, como aquí todos lo eran, pasó a significar chileno.
Al académico Augusto Iglesias disintió de esta visión en su discurso de incorporación a la Academia de la Lengua (1948):
Para los americanos en general y los incaicos en particular, la expresión roto chileno se refiere, desde un comienzo, a las características temperamentales y sicológicas del mocetón chileindiano, harto diferente en sus vicios y cualidades, a la del resto de los autóctonos y mestizos de las otras regiones de nuestro hemisferio, […] que la expresión antedicha no signifique ni elogio ni vituperio, […] sino ambas cosas a la vez.
[…]
La locución roto chileno no deriva, en su vocablo inicial, del adjetivo español roto […]sino a un tipo característico de mancebo de la cepa autóctona de Chile, y luego al mestizo de Arauco.
[…]
Es indudable que Ercilla, en su famosa octava, se refiere a hombres en juvenil plenitud.
[…]
Así como los cantó el Soldado-Poeta, eran los jóvenes araucanos en la edad del rutu chileno 
Se refiere Iglesias al rutuchicuy, una ceremonia quechua en la que se le corta el cabello y pone nombre a los chicos cuando llegan a la pubertad.
Para Oreste Plath el origen del término está en la segunda acepción de la RAE, es decir, desbaratada en costumbres. Así lo destaca en Autorretrato del Chile (1957):
El origen de la palabra «roto» es, para muchos, sinónimo de astroso, rotoso, parchado. Pero la procedencia del vocablo es muy distinta. Se sabe que se aplicó algunos años después de la Conquista, cuando los españoles viajaban al Perú casi sin vestimenta uniforme y los más vestidos iban extraña y estrafalariamente abigarrados, lo que hizo que se les denominara a estos viajeros, «rotos», en el sentido español de la palabra, que es ir de cualquier modo. Los viajes se generalizaron y los que iban de Chile, es decir, estos personajes, pasaron a ser «rotos», no ya por su aspecto, sino por su esfuerzo y valentía; luego se generalizó por todos los países esta denominación.

A esta palabra se la hace venir también del quichua y del araucano, pues con ella se indicaba una práctica que ejercían los peruanos y que consistía en no cortarles el pelo a los niños hasta los cinco años; esta ceremonia tenía un carácter ritual. Conjuntamente con cortarles la cabellera, se les cortaba el vello del cuerpo, ceremonia que se llamaba “rutu-chicu”.

Entre los araucanos, la práctica de la depilación se efectuaba al llegar la adolescencia, cuando el ejercicio y el adiestramiento para la guerra así lo aconsejaban. Y, andando el tiempo, esto de “rutu” vino a quedar en roto (“purutu”, poroto; “huasu”, huaso; “lazu”, lazo) y pasaría a designar al hombre del pueblo, valiente, audaz, esforzado, aventurero, altanero.
 
Así pues para la mayoría de los autors se asocia el término roto al chileno desde los tiempos de la Conquista, aunque no está claro el origen etimológico.

El término se populariza en 1839, tras la citada batalla de Yungay, un pueblo al norte de Perú. Según Héctor Velis-Meza, de hecho el término roto chileno no se usa hasta esta época, aunque no ofrece una explicación de lo que motiva el nombre. Escribe en Chilenismos con historia (2009):
La expresión roto chileno nació a partir de la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y, más puntualmente, luego de la victoria de Yungay, en 1838. Se le empezó a llamar afectuosamente roto chileno, claro que con un dejo paternalista, al hombre del pueblo ingenioso, divertido, enamoradizo, valiente y honrado.
 
El roto chileno es el héroe colectivo de la batalla de Yungay, que se cuenta entre las más sangrientas en los anales de la historia americana. La estatua del roto chileno está en la Plaza Yungay de Santiago. 
En esa época los estados recién independizados tomaban forma y hubo una corriente unificadora entre Perú y Bolivia. Algunos peruanos se oponían a dicha unión y estalló una guerra civil entre los confederados (a favor de la unificación) y los restauradores (en contra). A Chile le convenía que Bolivia y Perú permaneciesen separadas, por lo que apoyó a los restauradores enviando tropas.

 Planificación táctica de los soldados en medio del ataque al cerro Pan de Azúcar (Batalla de Yungay), acuarela de Carlos Chatsworthy Wood Taylor (1793-1856)
El ejército restaurador estaba liderado por el general Manuel Bulnes, que poco después se convertiría en presidente de Chile. La batalla, acaecida el 20 de enero de 1839, supuso el fin de la guerra con el triunfo de los restauradores. Para Chile significa la primera victoria militar tras la independencia, por lo que enaltece los sentimientos patriotas y marca un hito en identidad nacional chilena y el gobierno chileno desarrolla un plan urbanístico con su nombre: Barrio Yungay.

Bien sea por ser militares, por ser sus soldados provenientes de clases bajas o por uso peyorativo del término por parte de los soldados del ejército confederado, esta batalla se convierte en una reivindicación del roto chileno. Los 20 de enero empiezan celebrarse el Día del roto chileno sin que aparentemente haya una designación oficial del mismo. Medio siglo después, se erige un monumento en la plaza Yungay en su honor

En el siglo XX se popularizó en Chile el uso despectivo del término, probablemente por la influencia del uso de los vecinos andinos, que desde la Guerra del Pacífico las relaciones no son excesivamente cordiales… y veremos qué tal tras el fallo de la Haya de este lunes y la nueva demanda al mismo tribunal de Bolivia…. Pero ese es otro cantar.

Algunos autores, como hemos visto más arriba, han intentado rescatar el valor positivo del roto chileno. Plath en su ensayo destaca varios tipos de rotos: el marino, el milico, el pampino, el minero, el carrilano, el cargador, y el bandido. Para ver sus definiciones e hostoria pueden leer su brillante Epopeya del roto chileno.

jueves, 31 de octubre de 2013

Patiperro

La semana pasada el diario español El País solicitó a varios escritores que eligiesen una palabra que caracterizase a su país. Antonio Skármeta fue el encargado de elegir la palabra chilena y eligió patiperro. Su razonamiento fue el siguiente:
Los chilenos tenemos patas de perro. Abandonamos nuestros lares con frecuencia tras vagas ensoñaciones o por apremiantes necesidades que nos impulsan a dejar el país. Encerrados en una tierra estrecha entre el mar y la cordillera de los Andes queremos romper límites, curiosear. El patiperreo con el lenguaje nos ha dado grandes poetas.

Imagen de Fernando Vicente vía El País

jueves, 3 de octubre de 2013

Macabeo y Crisanta

Siempre os he contado que mi familia por parte de mi mujer son muy alegres y no paran de bromear (buenos p’al hueveo). En mi primera visita unos primos provocaban a otros diciendo que eran “macabeos”. Por el contexto entendí que lo que querían decir es que se dejaban mandar por sus mujeres, lo que en España se denomina “calzonazos”, pero nunca había escuchado la referencia al pueblo bíblico con este significado. Como llevo un par de años sin ir a Chile (cosa que voy a remediar pronto) hacía tiempo que no escuchaba el término, pero vino inmediatamente a mi cabeza cuando el otro día mi mujer comentaba que había leído un artículo en el Emol (versión digital de El Mercurio) de un padre que hablaba de lo que disfrutaba implicándose en la crianza de su hijo y le había llamado la atención que, estando los artículo del Emol llenos de comentarios de los lectores, este artículo no había merecido un solo comentario. Mi mujer se preguntaba si los hombres pensarían que este padre era un “maricón”. No, pensé yo, en Chile lo llamarían macabeo.


Tira de Macabeo,
cedida por Ergocomics

lunes, 8 de julio de 2013

Lo bueno (III): Tuna, seco, descueve

Hace una semana tuvimos visita chilena en casa. Yo acababade publicar el segundo artículo sobre lo bueno, después de que me dejase varios términos olvidados en el primer artículo. Fue conversar unos minutos y surgió otra expresión para algo bueno que me había olvidado. Los días siguientes aparecieron por distintos medios otros términos que me había olvidado, así que nada, a por la tercera parte.

Nopal con tunas rojas
por Soulecito

lunes, 1 de julio de 2013

Lo malo II: Pucha, chuta y miércale

Buen día para hablar de lo malo. No sólo resulta que es lunes, son que la semana pasada, preparando la primera parte del artículo fui guardando material para esta segunda parte y resulta que no lo guardé. ¡Pucha!

viernes, 28 de junio de 2013

miércoles, 26 de junio de 2013

Lo bueno (II): cachilupi, cachicaluga, raja, choro, demasiado, te pasaste

Ayer publiqué un artículo sobre lo bueno, y tras ver algunos comentarios de los lectores, hablar con mi mujer y hacer memoria, me quedé corto.




El perro Lenteja popularizó en los años 80 el término cachilupi
Foto de Diego Martin

miércoles, 5 de junio de 2013

Cuando uno está agotado

Esto de la paternidad es muy duro, entre la pega y luego la niña, cuando por fin mi cabra chica se ha dormido llega el agotamiento y uno sólo quiere buscar la cama. Hay varias expresiones que usan en Chile y que me hacen gracia.

Foto de Tsaag Valren




viernes, 26 de abril de 2013

Guachaca

El mes de abril es el mes guachaca. Es un término que conocí a través de la farándula, cuando en la tele chilena contaron que alguien (no recuerdo quién) iba a ser el rey guachaca del año. Mis pupilas convertidas en signos de interrogación se volvieron hacia mi mujer. “¿Guachaca? ¿qué es eso?” “Es popular, que le gusta a la gente humilde. Como el roto chileno”

Fernando Farías, rey Guachaca 2011
PorFermentación Guachaca via Wikimedia Commons


martes, 29 de enero de 2013

Me tinca

Cierro mi ausencia del blog por motivos vacacionales con un verbo bien chileno: tincar.

jueves, 18 de octubre de 2012

Más perdido que el teniente Bello

Así me encontraba yo mis primeros días en Santiago, cuando me decían "¿qué onda?" sin saber qué se suponía que debía contestar o cuando unos sobrinos de 6-7 años curioseaban una revista Muy Interesante que había llevado y decían "¡hay mujeres piluchas!". Más perdido que el Teniente Bello. Es decir, desorientado, sin rumbo, despistado...
Alejandro Bello

viernes, 21 de septiembre de 2012

El día después

Pasó el 18 y los chilenos se recuperan de unos días de excesos. Muchos aun andan con la caña. Esta es una expresión exclusivamente chilena hasta donde yo sé y significa tener resaca. Caña proviene del latín canna y está ligado al consumo de alcohol pues estos tallos cilíndricos se utilizaban para poder beber. De ahí se empezó a llamar "caña" a los vasos altos y estrechos. En España se tomó este nombre para una medida de consumo de cerveza. Y en Chile de algún modo se ha ido asociando a la resaca posterior.

jueves, 16 de agosto de 2012

Mandarse un condoro

Hoy vengo con una firma invitada. Juan Carlos González se ha animado a enviarme esta colaboración:

miércoles, 25 de julio de 2012

Altiro



Hoy vamos a hablar de una de las expresiones más claras de Chile. Se trata de “altiro” o “al tiro”, pues se puede escribir de ambas formas. Se usa con el significado de inmediatamente. Ejemplo:
-          Juan, ¿puedes ir a comprar pan?
-          Sí, voy altiro

jueves, 5 de julio de 2012

Cachái


El chilenismo por antonomasia es “cachái”. Viene del verbo cachar y de su conjugación en segunda persona del voseo chileno (por ejemplo en el verbo andar, se transforma el “tú andas” en “vos andáis” y en Chile se cambia por “tú andái”)

El verbo cachar es muy interesante. En Chile se usa principalmente como “entender” o “sospechar”. Así pues, "cachái" vendría a significar "entiendes, te das cuenta". Un ejemplo. "Para colgar ese cuadro necesitas un martillo más grande, ¿cachái?" También se usa habitualmente para mantener la atención del interlocutor. En España usaríamos ¿sí?

Este verbo es muy interesante pues tiene muchas acepciones recogidas en el diccionario de la RAE. Voy a resaltar aquí las que más me llaman la atención: