Ayer se celebró el Día
del Roto Chileno, conmemorando la Batalla de Yungay. Una buena excusa para
volver a revitalizar el blog. Profundizaremos
en los orígenes y las connotaciones del término roto.
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| Fiesta del roto chileno de 2014, tomada por Karin Encina |
Para empezar hay que señalar que “roto” no es en sí un
chilenismo, como ya apuntó Zorobabel
Rodríguez en su Diccionario de
chilenismos (1875):
Esta palabra no es propiamente un chilenismo, porque una
de sus acepciones castizas es andrajoso, zarrapastroso.
Téngase, sí, como una peculiaridad de nuestro uso el servirnos
de aquella voz para designar a la jente de última clase, a la misma cuyos
individuos son llamados cholos en el
Perú, i léperos en Méjico.
Y efectivamente la RAE hoy recoge varias acepciones,
siendo las primera referida a lo andrajoso y sin circunscribir la definición a
Chile. Sí que recoge como de uso
exclusivo de Chile a la acepción de mal educado y modales groseros.
Sin embargo no recuerdo haber usado nunca el término roto
para hablar de alguien con ropas rotas o andrajosas en España. Sí se usaba en
otras épocas, pero al menos en mi entorno, hoy en día no se usa. No así en Chile que se usa con diferentes
connotaciones. Con desprecio, se usa
para una persona mal educada o sin conocimiento de las normas de etiqueta, de
origen pobre y marginal. Con respeto e incluso orgullo, para definir al chileno
urbano medio, al que guarda la idiosincrasia chilena, el que se enfrenta y
supera las dificultades de la vida, tira tallas y es cercano.
El origen de la popularización del término es discutido. Según
Nicolás Palacios expuso en Raza Chilena (1904) se originó en la
primera expedición de los españoles al sur de Atacama, de la que los
exploradores volvieron a duras penas:
Roto, apodo nacional chileno. Fué aplicado a los conquistadores
desde los primeros tiempos. Sólo hoy se aplica a la clase pobre, y esto sólo
por algunos chilenos.
El lexicógrafo Manuel
Antonio Román coincide con Salinas y apoya su teoría, apuntando en su Diccionario de Chilenismos y de otras voces
y locuciones viciosas (1901):
Desde los primeros cronistas puede verse que hablan de
los conquistadores como hombres pobrísimos de traje, y algunos autores anotan
la palabra roto para expresar aquella escasez de indumentaria. La palabra
debía, por tanto, ser común en el lenguaje corriente de aquellos tiempos.
Aislados de todo centro de recursos por el mar, la cordillera y el desierto, aquellos
hombres que, cuando no peleaban, se veían obligados a vivir con la barba sobre
el hombro
[...]
Del Perú venían las armas y la ropa, al Perú enviaban de continuo los gobernadores de Chile tos bélicos, hombres y género para sus trajes, los tres elementos que más consumo tenían en este reino. Creo, por tanto, que fué en aquel país, donde sus pobladores de origen europeo eran ya elegantes, donde se propagó primero ese calificativo aplicado a los soldados de la guerra de Arauco, y del Perú pasó a las demás colonias españolas de América; no en el sentido de pobre de dinero, puesto que aquellos enviados llevaban de recomendación a la corte de los virreyes algunas talegas de pepitas de oro, ni menos en el sentido de gente de la última esfera, ya que allí era bien conocida la nobleza de tales guerreros. Roto era sinónimo de militar de la guerra de Chile, y, como aquí todos lo eran, pasó a significar chileno.
Al académico Augusto
Iglesias disintió de esta visión en su discurso
de incorporación a la Academia de la Lengua (1948):
Para los americanos en general y los incaicos en
particular, la expresión roto chileno
se refiere, desde un comienzo, a las características temperamentales y
sicológicas del mocetón chileindiano, harto diferente en sus vicios y
cualidades, a la del resto de los autóctonos y mestizos de las otras regiones
de nuestro hemisferio, […] que la expresión antedicha no signifique ni elogio
ni vituperio, […] sino ambas cosas a la vez.
[…]
La locución roto chileno no deriva, en su vocablo inicial, del adjetivo español roto […]sino a un tipo característico de mancebo de la cepa autóctona de Chile, y luego al mestizo de Arauco.
[…]
Es indudable que Ercilla, en su famosa octava, se refiere a hombres en juvenil plenitud.
[…]
Así como los cantó el Soldado-Poeta, eran los jóvenes araucanos en la edad del rutu chileno
Se refiere Iglesias al rutuchicuy, una
ceremonia quechua en la que se le corta el cabello y pone nombre a los chicos cuando
llegan a la pubertad.
Para Oreste
Plath el origen del término está en la segunda acepción de la RAE, es
decir, desbaratada en costumbres.
Así lo destaca en Autorretrato del Chile (1957):
El origen de la palabra «roto» es, para muchos, sinónimo
de astroso, rotoso, parchado. Pero la procedencia del vocablo es muy distinta.
Se sabe que se aplicó algunos años después de la Conquista, cuando los
españoles viajaban al Perú casi sin vestimenta uniforme y los más vestidos iban
extraña y estrafalariamente abigarrados, lo que hizo que se les denominara a
estos viajeros, «rotos», en el sentido español de la palabra, que es ir de
cualquier modo. Los viajes se generalizaron y los que iban de Chile, es decir,
estos personajes, pasaron a ser «rotos», no ya por su aspecto, sino por su
esfuerzo y valentía; luego se generalizó por todos los países esta
denominación.
A esta palabra se la hace venir también del quichua y del araucano, pues con ella se indicaba una práctica que ejercían los peruanos y que consistía en no cortarles el pelo a los niños hasta los cinco años; esta ceremonia tenía un carácter ritual. Conjuntamente con cortarles la cabellera, se les cortaba el vello del cuerpo, ceremonia que se llamaba “rutu-chicu”.
Entre los araucanos, la práctica de la depilación se efectuaba al llegar la adolescencia, cuando el ejercicio y el adiestramiento para la guerra así lo aconsejaban. Y, andando el tiempo, esto de “rutu” vino a quedar en roto (“purutu”, poroto; “huasu”, huaso; “lazu”, lazo) y pasaría a designar al hombre del pueblo, valiente, audaz, esforzado, aventurero, altanero.
Así pues para la mayoría de los autors se asocia
el término roto al chileno desde los tiempos de la Conquista, aunque no está
claro el origen etimológico.
El
término se populariza en 1839, tras la citada batalla de Yungay, un pueblo al
norte de Perú. Según Héctor Velis-Meza, de hecho el término roto chileno no se usa hasta esta época, aunque no ofrece una explicación de lo que motiva el nombre. Escribe en Chilenismos con historia (2009):
La expresión roto chileno nació a partir de la guerra
contra la Confederación Perú-Boliviana y, más puntualmente, luego de la
victoria de Yungay, en 1838. Se le empezó a llamar afectuosamente roto chileno,
claro que con un dejo paternalista, al hombre del pueblo ingenioso, divertido,
enamoradizo, valiente y honrado.
El roto chileno es el héroe colectivo de la batalla de
Yungay, que se cuenta entre las más sangrientas en los anales de la historia
americana. La estatua del roto chileno está en la Plaza Yungay de Santiago.
En esa época los estados recién independizados tomaban forma y
hubo una corriente unificadora entre Perú y Bolivia. Algunos peruanos se oponían
a dicha unión y estalló una guerra civil
entre los confederados (a favor de la unificación) y los restauradores (en
contra). A Chile le convenía que Bolivia
y Perú permaneciesen separadas, por lo que apoyó a los restauradores enviando
tropas.
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| Planificación táctica de los soldados en medio del ataque al cerro Pan de Azúcar (Batalla de Yungay), acuarela de Carlos Chatsworthy Wood Taylor (1793-1856) |
El ejército restaurador estaba liderado por el general Manuel Bulnes, que poco después se
convertiría en presidente de Chile. La batalla, acaecida el 20 de enero de
1839, supuso el fin de la guerra con el triunfo de los restauradores. Para Chile significa la primera victoria
militar tras la independencia, por lo que enaltece los sentimientos patriotas y
marca un hito en identidad nacional chilena y el gobierno chileno
desarrolla un plan urbanístico con su nombre: Barrio Yungay.
Bien sea por ser militares, por ser sus soldados
provenientes de clases bajas o por uso peyorativo del término por parte de los
soldados del ejército confederado, esta batalla se convierte en una reivindicación
del roto chileno. Los 20 de enero
empiezan celebrarse el Día del roto chileno sin que aparentemente haya una
designación oficial del mismo. Medio siglo después, se erige un monumento
en la plaza Yungay en su honor
En el siglo XX se
popularizó en Chile el uso despectivo del término, probablemente
por la influencia del uso de los vecinos andinos, que desde la Guerra del Pacífico
las relaciones no son excesivamente cordiales… y veremos qué tal tras el fallo de
la Haya de este lunes y la nueva demanda al mismo tribunal de Bolivia…. Pero ese
es otro cantar.
Algunos autores, como hemos visto más arriba, han intentado rescatar el valor positivo del roto chileno. Plath en su ensayo destaca varios tipos de rotos: el marino, el milico, el pampino, el minero, el carrilano, el cargador, y el bandido. Para ver sus definiciones e hostoria pueden leer su brillante Epopeya del roto chileno.